El Mercado de Lanuza ha crecido en ventas y visitantes, en imagen, publicidad, promoción y comunicación a la ciudad


Articulo perteneciente al El Plan Local de Comercio de Zaragoza (2004-2007) por tanto las opiniones son del equipo de trabajo y especialmente de D. Mario Gaviria

En los últimos 4 años, la presencia y el prestigio del Mercado en los medios de información de la ciudad y entre los medios culturales y políticos, ha crecido enormemente. La dinamización de Valentín Cantalapiedra y José Manuel Turmo al servicio de la Asociación de Detallistas del Mercado Central, ha desarrollado decenas de acciones individuales y actividades conjuntas tales como:

 

 

  • Ejecución de campañas puntuales a lo largo del año: Navidad, Fiestas del Pilar, etc

  • Decenas de actos conmemorativos y cursos de formación. Promociones escolares, promociones de productos aragoneses

  • Prestación de servicio de aparcamiento 70.000 horas gratuitas a los clientes del Mercado, por un convenio con la compañía concesionaria

  • Creación de una Página Web

  • Ocho números de la excelente revista cultural y comercial, Mercado Central, editado por la Asociación

  • Publicación de un libro de recetas

  • Cuatro jornadas, una cada año, de exaltación de productos aragoneses

  • El aula cultural en el Mercado

  • Colaboración en Sanidad y Consumo con las instituciones

  • Gestión directa de los servicios por convenio con el Ayuntamiento (limpieza, vigilancia, mantenimiento, megafonía)

  • Oficina de información para clientes y comerciantes

  • Importantes mejoras en el acondicionamiento de cámaras y climatización

  • Etc...

 

 

En el fondo, la creciente mejora del Casco Antiguo, el éxito del P.I.C.H. Plan Integral del Casco Histórico, la llegada de los inmigrantes, la revalorización de las viviendas y la llegada de nuevos matrimonios jóvenes de clase media, están devolviendo al barrio de San Pablo y, sobre todo, al Mercado, un esplendor que había palidecido. Ningún gran centro comercial de Zaragoza, ni GranCasa, ni el Centro Augusta, ni el Corte Ingles, tienen un edificio tan bello, emblemático, simbólico y conocido, como el Mercado Central que se hace publicidad así mismo, y que hay que considerarlo como la “Basílica del pequeño comercio tradicional”.

 

La plaza del Mercado a lo largo de la historia, ha sido, desde hace 800 años un espacio del pueblo, populachero, frente al espacio del poder. Un espacio laico y mercantil frente al espacio religioso de la plaza de La Seo y de Santa María. Un espacio de los cristianos frente al Mercado de Azoque o Zoco islámico. Un Mercado de encuentro entre vecinos rurales, hortelanos del Arrabal y del Gállego y los vecinos de intramuros.

 

Hasta casi 100 años después de la Reconquista Cristiana, de la cruzada de Alfonso I El Batallador para la toma de Zaragoza, no se definió un Mercado cristiano en lugar neutro, al que pudieran acudir judíos, moros, cristianos, y agricultores y ganaderos en traer sus productos. Al parecer, estuvo en lo que hoy es plaza de España, Puerta Cinegia, pero fue en 1210, pronto habrá que preparar el 800 aniversario, cuando, según escribe Guillermo Fatás “Pedro II

decidió autorizar el Mercado principal de Zaragoza en su actual emplazamiento y trasladar allí, para reforzarlo, el almurí del pan y el alforí de la sal...

 

Todo un mundillo, prostíbulos incluidos, nació en torno a estas actividades: con poco éxito se prohibieron los burdeles aledaños al Mercado en 1297...

 

El Mercado de Zaragoza fue toda la Edad Media y después, lugar de reuniones ciudadanas, mítines, justas, diversiones y mojigangas y, también sede de la cárcel del Justicia (en la puerta de Toledo), y lugar de celebración de los famosos “autos de fe” de la Inquisición, así como sede del patíbulo, en cuya picota, se exponían los condenados y, a veces, sus cadáveres, para público escarmiento. Puede decirse, en suma, que el Mercado era el lugar, que Zaragoza presentaba como en tiempo de Roma, su pálpito mas vivo.” G. Fatás

 

El Mercado nació como un Mercado ambulante con puestos bajo toldos, y en 1844 se habló por primera vez de hacer un Mercado cubierto. Afortunadamente, en 1853 se prohibió la picota y se acabaron los ajusticiamientos.

 

La plaza del Mercado fue a lo largo de la historia, hasta mediados del siglo XIX espacio del pueblo en el que de vez en cuando, se escenificaba el carácter represivo del poder.

 

Media docena de zaragozanos y aragoneses ilustres fueron ejecutados a lo largo de la historia en la plaza del Mercado, no solo Lanuza, el Justicia ejecutado en 1585, justo enfrente de su casa, la que hoy es el Colegio de Notarios”.

 

El Mercado Central ha sido históricamente, y todavía es, un espacio de jota y joteros, allí llegaban cada madrugada con el carro y la mula Miguel Fleta, así lo describe Miguel Ángel Santolaria en el nº 5 de la revista Mercado Central de abril del año 2003.

 

Otro de los trabajos de Miguel Fleta como trabajador agrícola en la torre de Cogullada era el levantarse todos los días a las seis de la mañana para enganchar la mula a un carro y cargarlo con cestos y sacos de verdura y hortalizas y trasladarlos, para su venta, al Mercado Central de Zaragoza.... cuando llegaba el buen tiempo respiraba el aire mañanero y a pleno pulmón desgranaba las mas bellas tonadas de jota”.

 

El ambiente que se respiraba en el Mercado Central en aquellas horas matutinas era de lo mas variopinto y pintoresco, allí aparcaban sus carros todos los torreros de la huerta zaragozana y el trato con la gente entre caballerías carros sacos canastos verduras y frutas apilabas, resultaba para Miguel Fleta, como mínimo, apasionante. Su carácter, un tanto tímido, empezó

cambiando la convivencia de las vocingleras verduleras con su bullicio alegría y también, discusiones subidas de tono pronto lo tornaron extrovertido y alegre.”

 

A pesar de sus irregulares y estrechas dimensiones, la plaza del Mercado sirvió también a lo largo del siglo XVII y parte del XVIII para festejos taurinos. Martincho, el torero aragonés de Farargués, uno de los primeros toreros de a pie famosos e inmortalizados por Goya, toreó en la plaza del Mercado.

 

 

Los Mercados centenarios son, en todas las culturas, no solo un lugar seguro de compra venta rápida sino un espacio de encuentro, de convivencia, de ciudadanía, de fiesta del pueblo laico, libre, fraterno. La plaza del Mercado y el Mercado, era un espacio público, no como los espacios de los Centros Comerciales Modernos: privatizados.