Estudio para la Remodelación del Mercado Central de Lanuza, Zaragoza abril del 2003 realizado por MERCASA encargado por Mercazaragoza.


Articulo perteneciente al El Plan Local de Comercio de Zaragoza (2004-2007) por tanto las opiniones son del equipo de trabajo y especialmente de D. Mario Gaviria



Por un importe de unos 7 millones de pesetas, 42.000€, en abril de 2003 terminó este estudio en el que la aportación nueva es el anteproyecto o boceto de ideas, de los arquitectos seleccionados por MERCASA Espada y Anchuela.



 En los estudios analíticos de oferta y demanda, MERCASA no aporta nada nuevo, sino que actualiza con estimaciones y extrapolaciones los estudios de I.I.C. de 1999 y de la propia MERCASA del año 2000. Las estimaciones se actualizan (suponemos, puesto que no lo dicen) para el año 2002 y dan grandes saltos difícilmente explicables.

Entre 1999 y el 2002 el volumen de ventas del Mercado paso de 1.700 millones de pesetas que señalaba I.I.C. a 3.170 millones de pesetas que señala MERCASA. Lo que da como resultado que. mientras que en el año 1999 vendían por cada puesto del Mercado Central unos 12 millones de pesetas anuales, 72.000€, en el año 2002, según MERCASA, vendían 24 millones de pesetas anuales, 144.000€.

Es evidente, que o estaba mal la estimación de 1999, o está mal la del 2002 o bien lo que ha sucedido es que el crecimiento del Mercado Central va viento en popa y ha doblado la cifra de ventas por puesto en unos 3 años!! Como esto es bastante difícil de lograr, hubiera supuesto una revolución en el Mercado.

Lo que sucede es que las decisiones de una gran reforma en profundidad del edificio, dejando únicamente 90 puestos y construyendo una superficie de 400m2 para productos secos. no corresponde con el diagnóstico.

Si realmente, el Mercado y las ventas van tan bien, no tiene sentido el invertir 2.000 millones de pesetas y cerrar el Mercado durante dos años.

 



En nuestra opinión (Gaviria y Baringo consultores), los comerciantes no conocen exhaustivamente el plan de MERCASA de abril del 2003.

Y en este Plan no está dimensionado el Plan de reconversión y jubilaciones anticipadas o rescisión de las concesiones con las consiguientes indemnizaciones. “Eso es algo que debemos comenzar a estudiar sistemáticamente en los próximos meses” añade Valentín Cantalapiedra. “Nuestra propuesta de gestión es la autogestión, que el Ayuntamiento nos traspase a la Asociación de Detallistas la gestión integra del Mercado. Los comerciantes sabemos como hacer bien y con futuro prometedor al Mercado, transformándolo en un Centro Comercial especializado de barrio, con todos los servicios y todas las modernizaciones que eso lleva. Nuestro convenio no basta, queremos ir a una gestión unitaria, global, a una autogestión del Mercado por los detallistas, eso son objeto de negociaciones en lo que queda de año 2003.” (V.Cantalapiedra)

 

 

“La Asociación de detallistas en ningún momento se ha pronunciado sobre el proyecto de remodelación encargado por MERCASA” (V. Cantalapiedra)



El Mercado Central sigue vivo con 165 puestos funcionando y unos 300 puestos de trabajo convivencia y ciudadanía. La virtud del Mercado Central, con su gran edificio espectacular y emblemático, nos recuerda la historia de la ciudad y nos recuerda que el acto de comprar no era solo comprar sino encontrarse.

 

La idea de convertir al Mercado Central en algo parecido a un Centro Comercial moderno, es no saber aprovechar sus virtudes. Se está observando que uno de los éxitos en los últimos 3 años del Mercado Central, es el atractivo, buen trato y buena acogida que encuentran en él los clientes de toda condición, color de piel, religión y origen. A nuestros nuevos vecinos, que vienen a rejuvenecer la demografía y a trabajar en Aragón, les gusta hablar con nosotros y que les hablen, y en el Mercado se encuentran bien acogidos, les hablan, les oyen y les tratan bien.

 

Pudiéramos imaginar que en los próximos 10 años el Mercado Central se convierta en un espacio intercultural cada vez mas variado, mas diverso, mas divertido, mas alegre, con música de todo el mundo en vivo y la gente comprando, pasándolo bien, tomando cañas y tapas y, oyendo jotas.

Nuestra recomendación es, reforzar en el Mercado Central la tradición de decenas y centenares de pequeños detallistas tradicionales, propietarios de sus negocios y defensores de un estilo humano de comprar y vender, de trabajar, de relacionarse con los demás y de vivir, como ahora se percibe en el Mercado.

Posicionarse con las excesivas tecnologías de venta, televenta y computación e hipertrofiar un falso concepto de la higiene y los efectos sanitarios, podrían acabar destruyendo el Mercado Central, convertido en caricatura de las tiendas TAX free de Aldeasa en las zonas internacionales de los aeropuertos.